miércoles, 6 de mayo de 2015

"Las glorias del Valle"

Hoy hablaremos sobre las siete luminarias, como el titulo lo menciona son "Las Glorias del Valle", pues a través de los siglos pasados y venideros siempre serán  punto de referencia del municipio y orgullo para todos los vallenses.



Son siete colosos que protegen con gran celo los misterios de la madre tierra,  siete son los cráteres que han hecho volar la imaginación de todos los vallenses a lo largo de la historia, que han puesto el  nombre de Valle de Santiago en alto; grandes enigmas esconden,   desde  que en ellos habitan monstruos en especial el del Cráter "La Alberca", apariciones de espíritus, que son visitados por seres de otro mundo y otras muchas historias que giran alrededor de "Las Siete Luminarias".

"Chac" El Monstruo de la Alberca.


Hay más de siete cráteres inactivos pero siete son los que coinciden con las estrellas principales de la Osa Mayor, y porque este número tiene un simbolismo mágico para las creencias de los habitantes de Valle.

La mayoría de los cráteres tuvieron un lago en su interior, pero actualmente solo quedan vestigios de lo que fueron esos grandes lagos y son:

El Rincón de Parangueo:
Este bello sitio ubicado a tan sólo seis kilómetros de la ciudad es el único de los cráteres al que se accede a través de un túnel artificial de aproximadamente 450 metros de longitud.
El lago-cráter es enigmático, de muy singular presencia, en su interior se cultiva el mosco, insecto que es exportado a países como Alemania como alimento para aves. El agua es de un alto contenido en salitre motivo por el cual no es utilizada como riego.


La Hoya de Cíntora
Otro lago-cráter a cinco kilómetros de nuestra ciudad, ubicado al suroeste se puede llegar a sus inmediaciones en automóvil. También cuenta con pinturas rupestres, algunas de ellas muy interesantes, en blanco y negro, y vestigios de yácatas o entierros purépechas.

Hoya de San Nicolás Parangueo
Este otro bello lago-cráter se encuentra a aproximadamente cuatro kilómetros y medio de Valle de Santiago. Un detalle curioso es que sus aguas cambian de color conforme se suceden las estaciones del año. Su acceso no es muy difícil, pudiéndose hacer en automóvil.

Hoya de Solís
La Hoya de Solís, a diferencia de las inmediatamente anteriores, no cuenta con agua en su interior, el mismo es utilizado para fines agrícolas. Merece la pena mencionar el muy peculiar micro clima que se encuentra en su interior.

Cráter “La Alberca”
El llamado Cráter-Lago de La Alberca es, por mucho, el más conocido y visitado de todas las Hoyas de la región. Con más de 750 metros de diámetro, este cráter albergo en su interior un gran lago y giraba a su alrededor muchas leyendas.



Hoya de Estrada
Este volcán es el de pendientes más suaves de todos los que se encuentran en Valle de Santiago..

Hoya Blanca








martes, 5 de mayo de 2015

"La Fundación"

El Valle de Santiago es fundado el 28 de mayo de 1607. Sus fundadores fueron Pedro Martínez Rincón (primer alcalde, 1607), Pedro Rivera, Diego Tamayo(Teniente de alcalde , 1606), Francisco Gómez, Francisco Santoyo, Silvestre de Aguirre, Luis Fonseca, Antonio Estrada, Andrés Cuéllar y Juan Martínez, Cristóbal Martín y Juan Fernández.

La recién fundada Villa de Salamanca quedaba muy lejos del núcleo productivo agrícola a más de 20 Km. que era materialmente imposible laborar en las tierras del Padrón #15 (padrón Santiago) y vivir en Salamanca, habiendo la imperiosa necesidad de fundar otra villa. A continuación un relato de los archivos de los frailes Agustinos:

Cerro de la Batea

"En esa época se encontraban ya bastantes casas hechas con paredes de piedra unidas con argamasa, lo mismo que chozas bien construidas; sus habitantes hilaban y tejían, y hacían mosaicos de plumas, dedicándose más a la Agricultura, aprovechando las tierras con carácter comunal, con el nombre de *"altepetlalli" (tierra del pueblo) que beneficiaban para provecho individual y en transacciones mercantiles con los pueblos circunvecinos." Habiendo una mezcla de culturas indígenas otomí, purépecha y chichimeca mare.

"Tata Vasco"   Don Vasco de Quiroga

Anteriormente se llamaba "Camembaro" que en lengua purépecha o "Tarasca" significa: lugar de ajenjo o estafiate y correspondía a una aldea levantada por los Purépechas en épocas de creciente desarrollo, y su fundación remontase a los tiempos precolombinos por las huestes indómitas del llamado monarca michoacano Tariácuri, y aún señala como fecha el del 16 de abril de 1396, posible es que Camembaro se haya anticipado a la conquista Ibérica, como aconteció con Yuririhapundaro, y se hallaba bajo el dominio de jefes o caciques de Tzintzuntzan.

Santiago Apóstol "El Original" , Santo Patrono de la ciudad. 


Cuando llegaron los españoles a esta ciudad ya la habitaba una mezcla de indígenas otomíes, purépecha y chichimecas cambiaron su nombre por el de Valle de Santiago, esto porque el día 25 de Julio de 1562, día de Santiago Apóstol, tomaron posesión de este lugar. Con el derecho de conquista y amparados por la Real Cédula de Congregaciones, expedida por el Rey de España Carlos V de fecha 21 de marzo de 1551, comenzando a darle una forma dispositiva a esta población en virtud de dicha cédula. Se cuenta a través del tiempo y generación por generación que el "tata" Vasco de Quiroga a su paso por estas tierras, iba señalando los lugares en donde se erigirían los templos y levantamiento de Hospitales para los indios, y en las faldas del cerro de La Batea pregunto a su ayudante que santo se veneraba ese día y exclamando "que bonito Valle", contestándole que era día 25 de julio y se veneraba a Santiago Apóstol y de ahí viene el nombre, "Valle de Santiago".

Cruz de piedra en la cima de la Batea.


domingo, 3 de mayo de 2015

"Los Orígenes"


El asentamiento primitivo de la ciudad fue una aldea indígena de raíces tarascas, cuyo nombre original era Camémbaro, que significa "Lugar de Ajenjo", o "Lugar de las Siete Luminarias".
Desde sus inicios, la zona de Valle de Santiago fue refugio de algunas tribus recolectoras, las cuales utilizaban los volcanes y sus lagos como albergues temporales, esto se sabe por los vestigios que quedaron en la pedacera de sus tiestos y en las pinturas que dejaron en las cuevas que les sirvieron de abrigo. Las oleadas humanas venidas del norte algunas se asentaban en los lugares vacíos en las márgenes del gran lago que después fue el Bajío, otras seguían su paso dejando un mosaico cultural que se adivina por los vestigios arqueológicos en los distintos sitios.


Antiquísima y constante tradición señalan el conjunto de llanuras mencionadas con el significativo y pintoresco nombre de "País de las siete luminarias ".Anteriormente le llamaban los indígenas "paiz de las siete fumarolas" y se dice que el barón Alexander Von Humbolt a su paso por estas tierras corrigió el nombre llamándolo como se conoce en la actualidad. Aunque suene repetitivo pero es de gran importancia se dice que la región de Valle de Santiago era el mítico Chicomoztoc (lugar de los siete fogones) comprobado por la cerámica y otros objetos arqueológicos, porque hubo asentamiento de varias etnias importantes y por los testimonios existentes en el Municipio.